Martes, 2 Octubre, 2012 - 08:43

Un nuevo hipermercado en Resistencia

Una apelación
a defender el comercio local, en especial al pequeño y mediano comerciante.

La instalación de un nuevo Hipermercado en la ciudad de Resistencia pone nuevamente en debate este tema que lleva mucha polémica por lo que representa y se muestra como un emprendimiento de progreso y desarrollo que manifiestan sus promotores y en oportunidades se suman sectores del gobierno municipal y provincial.

El supermercadismo ejerce una posición dominante en el comercio al por menor, definiendo precios al consumidor y especialmente a los proveedores pequeños y medianos, a quienes les establece condiciones de pago y exigencias de calidad y presentación. Las grandes cadenas manejan el consumo de buena parte de la población, pero existen otras consecuencias que muchas veces son poco visibles.

Los súper e híper avanzan en varias áreas, no sólo venden alimentos y bebidas, que antes del masivo desembarco de los híper era terreno exclusivo del almacén y los supermercados locales cercano a nuestras casas. Desde un cuaderno hasta un juguete; desde una computadora a un tornillo; televisores, heladeras y colchones.
Casi todo puede adquirirse bajo un mismo techo. Un hipermercado vende más de 20 mil variedades de productos y variedades de ofertas que producen desequilibrios en el mercado minorista.

En lugares como Resistencia y otras tantas ciudades de nuestra región, estas grandes superficies producen cambios económicos donde hay ganadores y perdedores. Los perdedores son, los negocios de barrio y las personas que trabajan en ellos; el coordinador de la Comisión Intercámaras de Grandes Superficies de CAME, manifiesta que los hipermercados provocaron la desaparición de unos 64.000 locales minoristas a lo largo del país. En términos de empleos, significa que se recortaron 125.000 puestos de trabajo.
Las grandes cadenas, en el mismo período, crearon sólo 23.000 empleos.

Esta introducción es para que los Concejales de Resistencia tomen nota y no modifiquen la Ordenanza de regulación para que estos Hiper? se instalen por vía de excepción en nuestra ciudad. La tarjeta de presentación de los promotores de estos emprendimientos pone de manifiesto que los mismos traen desarrollo, progreso y fuente de trabajo ,en especial para los jóvenes, hasta ahora no comprobado que esto sea asi.
Estos proyectos tienen a su alrededor otras obras como Shopping, patios de comidas, salas de entretenimientos etc. Estas obras complementarias son los motivadores para que la gente concurra en forma masiva guiadas por ofertas tentadoras que el negocio minorista local no puede hacerlas.

La mayor facturación de las cadenas de gran superficie, es de comestibles, bebidas, artículos de limpieza, y lácteos. Por lo tanto, los almaceneros, y minimercados son los principales perjudicados en el comercio minorista. Son los que pagan todo más caro: las tasas de interés, los impuestos, la luz el agua. Estas cadenas trabajan con el dinero de los proveedores por las condiciones de pago y en oportunidades reciben beneficios de los gobiernos locales.

Defendamos el comercio local, en especial al pequeño y mediano comerciante, apoyando y ayudando desde el estado a su desarrollo para que se fortalezca y pueda generar puestos de trabajo genuino y se fortalezca el mercado local de consumo, para que sus impuestos queden en la provincia, en razón que estas cadenas no tributan en la provincia, y sus inversiones con los dineros de los chaqueños están afuera de nuestro territorio.


Los Concejales de la ciudad de Resistencia deben tener en cuenta que el comercio minorista de bienes de consumo forma parte importante de la economía de nuestra ciudad y zona de influencia.
Las "micro-pymes" y "pymes" integran un entramado activo, sostén de muchas familias del gran Resistencia. Las políticas estos emprendimientos en cuanto a "relación laboral, adquisición de bienes y servicios e inversiones", están lejos de favorecer cualquier desarrollo local. Esto lo determina la perdida de los negocios de cercanía que es quien asiste al vecino en sus necesidades urgentes, pero muy lejos de satisfacerlo con precios.

Es tiempo de encontrar las alternativas dentro del marco aceptado y en vigencia, dejando el método de las excepciones para resolver las cuestiones que perjudican. Esto también debe poner en el debate que el empresariado local también apueste a una mejor calidad de servicios y emprendimientos atractivos para el consumidor.

(*) Lic. FERNANDO
BROLESE
fbrolese@hotmail.com