Por Nicolás Iván Umansky (*)
La abuela que cumplió con todos

El feliz viaje al más allá

Se vistió de fiesta el Cielo. Ya Ramón está
nuevamente con su amada.

Gracias abue, no te voy a olvidar. Es que así como adulto extraño la calidez y suavidad de tus manos que, como brisas, me acariciaban cuando niño; y esos manjares caseros llenos de amor y luego las inolvidables tardes con tu viejo en el Paso, entre el son de un chamamé y el cálido aroma del fuerte café en esas gélidas horas otoñales, ahora comienzo a extrañar tu radiante y solitaria presencia tras el vidrio de una galería donde esas veloces manos tejían sin cesar frente al televisor con imágenes lejanas. Sin embargo, el faro de luz era tu presencia convertida en una constante eternidad imaginada por mi inconciente, era el foco ígneo atrayente de la unidad familiar con tus hijas, nietos y el biznieto.


Día del maestro, hora de saludar a tu larga vocación docente. Otra vez protesté por no hallarte en la galería, olvidando lo difícil que era septiembre por tus recuerdos, tus anécdotas, tus vivencias. Un mes en el que siempre te recluías sin ganas en tu habitación, olvidando tu patio mientras tus plantas grises quedaban tristes por no escuchar tus palabras y sin esa alegría que trasuntaba tu voz.



Saludé a Lety, charlé vaguedades y luego ingresé a tu dormitorio donde estabas acostada mientras el médico familiar te examinaba con preocupación y aconsejaba tu inmediata internación. No me extrañó tu negativa. Entonces, tratando de convencerte, fue cuando noté tu cansancio en el mirar y sin que pierdas el ánimo comenzamos a charlar. Una conversación bellísima, entre anécdotas, remembranzas y algunos chistes, sin faltar tu constante preocupación por tu biznieto y mi mujer, Laura. Hacía mucho que no hablábamos así.



Al fin logré convencerte porque confiabas en mí. Entonces, fijaste tu mirada y me preguntaste firme, cual aleteo de pequeño pájaro herido: "¿Y si me voy con el viejo?". Respondí con reto en estentóreo reclamo: "¡Abuela! ? ¿y nosotros, no te importamos?".



Simple y contundente contestación reflexiva fue la tuya: "Ivancito ? ya tengo 85 años bien vividos, plenamente feliz, ¿qué más puedo pedir?".


Surgió en mi, entonces, una pausa reflexiva, inquietante, por lo que apuré el viaje con el argumento de que había caído la noche y la ambulancia demoraba excesivamente y posiblemente ni acudiría al llamado. Traje la silla que usó Ramón y te ayudé a subir, fue cuando me expresaste: "Esta es la primera vez que voy a un Sanatorio!". Respondí con una sonrisa: "Siempre hay una primera vez".



Atravesaste el patio que hacía rato no recorrías y en medio de él comentaste: "Qué lindo está mi jardín" y en un susurro te despediste: "Chau casita, tal vez no te vuelva a ver". Te subí al auto, angustiado, y cerré la puerta.



Confieso que soy persona extremadamente seria, muy poco expresiva de mis sentimientos profundos, por lo que me extrañé el impulso que me dominó para regresar, reabrir la puerta, darte un beso y decirte: "¡Chau, abue, nos vemos mañana!" En el momento de emprender el corto viaje pediste pasar por tu vieja casa materna, de tu infancia y juventud.


No sé cuales habrán sido los nervios de mi tía Lety al conducir y las encontradas emociones de sus hermanas Marta y Edda, mi madre, al arribo al Sanatorio. Todos tuvimos la dicha de saludarte. Apenas diste un par de pasos expresaste, cansada: "Me duele mucho el pecho".

Y así te fuiste.



La desolación y el dolor en mí, solamente menguaron con el latente recuerdo de esa última conversación que tuvimos. Estabas feliz, te ibas feliz. Sin miedos, sin preocupaciones, con la imagen de una familia bellísima educada en la sabiduría del abuelo, tu querido viejo, y entrelazada en la unidad de tu paciente devoción y labor de madre, después abuela y ahora bisabuela.



¡Gracias, abue!, no te voy a olvidar.


Tu nieto, Iván.


(*) DNI º 31.786.615 - Av. Ávalos 353 - Resistencia

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3 Comentarios

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Sandra 19/09/12 10:03 Vía Diariochaco

Iván, nunca se olvida a una abuela así. Hace doce que la mía se fue. Me sentí igual que vos. Se me anudó la garganta al leer tu nota. Yo también tuve la gracia de estar con mi abuelita el día anterior a su partida final. Pero me queda su recuerdo, imborrable.

laura 19/09/12 11:10 Vía Diariochaco

gordo tu abuela esta mejor que nosotros en este momento disfrutando alla arriba con el amor de su vida, tu abuelo....

Rene Enrique 20/09/12 7:32 Vía Diariochaco

Muchas gracias Iván
Hermoso comentario... Para llenarnos de recuerdos a cada uno con sus abuelos.