Héctor sabía manejar

Héctor perteneció a esas familias que se
hacían llamar "turcas".

Su papá le enseñó desde chiquito a manejar, cuando iban al campo o fuera de la ciudad le daba el volante y lo dirigía.
El sueño de Héctor era tener su carnet a los 18 años, aunque ya antes, su papá le prestaba el auto los fines de semana y urdía los controles policiales.

Héctor siempre manejó bien. Era de esos tipos simpáticos, "safados" que en ronda hacía reír por sus ocurrencias y palabrotas entre vinito y vinito.
Una vez rondando los cuarenta por un accidente doméstico perdió la visión del ojo izquierdo, Eso no le impidió seguir manejando. Era viajante.

Y se sentía "dios" frente al volante, cuando cambiaba de auto y lo probaba, en la ruta iba a fondo, cuando cruzaba el puente Chaco- Corrientes veía la manera de ganarle al de adelante, lanzando un Sapucai, cuando estaba cerca de una barrera, se desafiaba a ganarle y pasarla antes que bajara del todo.


Si venía un perro, aceleraba y festejaba su muerte, si había una manifestación "los toreaba" con el vehículo para le temieran, si un ciclista se le ponía cerca, decía en voz alta "a este negro de m?a, lo paso por encima".

Se sentía "con poder". Pero con el tiempo tuvo que acudir a otros municipios para que le dieran el carnet de conductor, no pasaría el examen físico, (lo sabía) y menos ahora que el alcohol dejaba ver sus huellas en sus reflejos aletargados, y en sus manos temblorosas y aunque ya había protagonizado algunos accidentes "menores" en la ruta en la que saliera ileso, no renunciaría a manejar nunca.


La historia de Héctor, puede parecerse a la de muchos. A Héctor esa cultura de la especulación y de burlar reglas (modalidad instalada en la Argentina) lo acompañó toda la vida, consideraba a su "viveza" un modo inteligente de vivir.

Renovar su carnet falseando domicilios o dando unos pesos, no lo consideraba incorrecto, equivocados eran los que no reconocían que tenía destrezas todavía.

Nunca se lo impidieron., pasó todos los controles, a los que saludaba socarronamente: "gracias, jefe". Era testarudo e inconciente, con su vida y con los demás.

Muchos frente al volante también se sienten con el mismo poder de Héctor y avanzan, con su arma mortal que es el auto, toman su propia existencia como una competencia de velocidad y como una expresión de agresividad hacia todo lo que creen les molesta: el ciclista, el perro, el anciano que cruza lento, el discapacitado que obstruye su calle., etc.

Hasta pueden llegar a descargar el malhumor diario. Y pueden llegar a matar, pero "fortuitamente porque se les cruzó".


No es dañino que un niño pueda tener el acompañamiento de su padre y aprender a conducir desde pequeño. Pero además de saber las partes del auto, se tendría que "mamar" las leyes de tránsito, y lo que será difícil de cambiar, es que se entienda que el respeto al otro, a los que circulan y a los transeúntes, es fundamental y la falta de respeto es un delito. Y que a veces una multa no repara el daño.


Quienes viajaron al extranjero cuentan asombrados, que al cruzar los vehículos aminoran la marcha. Bueno sería preguntar en esos países, en que como les enseñan educación además de educación vial.

No hace mucho, una noticia informa que Héctor falleció en un accidente, su vehículo chocó, pero como una ironía o frase echa se expresaba "mordió la banquina". Héctor con sus 62 años murió en su ley.

(*) persogliamonica@hotmail.com.ar

2 Comentarios

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Andres 18/09/12 7:06 Vía Diariochaco

Seria interesante hacer un analisis psicosocial de porque nos comportamos así,agresivos,irrespetuosos,competimos como si nos molestara que alguien este delante,no respetamos al peaton,ciclista y viceversa,detestamos las normas,etc.,etc. y somos tan TONTOS que no nos damos cuenta que podriamos vivir y disfrutar nuestras calles de una forma segura y tranquila.

Araceli 19/09/12 9:52 Vía Diariochaco

Sería interesante que los gobiernos piensen que la seguridad vial va más allá de una cuestión recaudatoria. que tiene que ver con salvar vidas y sería tb interesante que a los psicólogos que venimos formándonos y trabajando de un modo serio en seguridad vial, nos dejen participar en la acciones de seguridad vial y no que esté lleno de personas que no tienen ni idea de factor humano porque, al fin y al cabo... no son las personas las que se "mueven" de un lado a otro, sin importar qué medio de movilidad usen???
lic. Araceli G.
Psicóloga de Tránsito