08/02/2010 | Dicen que no influyeron las palabras de la PresidenteHay escasez de carne de cerdo en los mostradores, pero por un conjunto de factores 09:52 Para los comerciantes, a esta altura del año deberían recuperarse los niveles de consumo normales posteriores a las fiestas, pero eso todavía no ocurrió. Los proveedores de Santa Fe y Rosario directamente no tienen stock, y en las grandes ciudades del Chaco no hay oferta porque los productores locales abandonaron la crianza del cerdo. Entre los factores que se mencionan, las declaraciones de la presidenta de la Nación no habrían influido demasiado en el “boom del verano”: comer cerdo para mejorar la vida sexual.
Para
Jorge Hidalgo, propietario de
“Mercadito Santa Fe”, en Resistencia, el aumento del consumo de carne de cerdo empezó antes de las famosas declaraciones de la presidenta Cristina Fernández acerca de las bondades de este producto, aunque no niega que la mención de sus posibles efectos afrodisíacos impactó en la clientela.
Advierte que sus proveedores directamente no traen los tradicionales cortes porcinos y que el mercado local no tiene capacidad de abastecer la demanda, porque hace tiempo, por los costos de los insumos, abandonó su crianza. “Para las fiestas se dan los picos de venta de carne de cerdo, de cordero y de otros productos menos tradicionales, pero después de algunas semanas en las que escasea, la oferta comienza a recuperarse. Eso todavía no pasó. ¿Si influyeron las declaraciones de la presidenta? Puede ser”, dijo a
DiarioChaco.com. (SIGUE)
Raúl Rogido, encargado de Compras de la cadena de supermercados
“Impulso”, que hace un tiempo hizo pie en el Chaco, coincide con Hidalgo en la imposibilidad de obtener estos productos del mercado local, aunque en su caso la razón principal es el volumen de compras de la cadena, imposible de sostener por pequeños productores regionales, incluso de Santa Fe. “Compramos la carne de cerdo a varios frigoríficos santafesinos, porque tampoco dan abasto los criadores particulares”, relató a este medio.
A pesar de que no tuvieron faltantes, Rogido afirma que hubo un incremento del consumo de carne de cerdo, especialmente de costillares, relacionado con la situación del mercado cárnico vacuno: “en lo que va del año ya tenemos un aumento de la carne de vaca del orden del 40%, mientras que la de cerdo no superó el 10%”. Por otro lado, “la carne de cerdo, sobre todo el carré y el pechito, siempre es la alternativa de los consumidores cuando la carne de vaca aumenta demasiado”.
Alberto Martínez, de
Las Garcitas, en cambio, no comparte las vicisitudes del comercio urbano a gran escala: “tenemos la carne de cerdo y la de vaca al mismo precio: diez pesos, corte único”. Para el comerciante, “bajar del frigorífico la carne que sea, no se puede, porque con esos precios no podríamos vender el lomito a diez pesos y el puchero a cuatro”. Agrega que la carne de cerdo, que se consume al mismo ritmo que en otras épocas del año, es de abastecedores locales: “ganado criado a campo y a maíz”.
El aumento de consumo de cortes de cerdo, en definitiva, estaría relacionado con el aumento del precio de la carne de vaca. El mercado de Liniers pasó de recibir 40 mil animales por semana, a 2 o 3 mil en enero, y la media res bajada en las carnicerías aumentó de 7 u 8 pesos el kilo a 13 pesos, producto, sostienen, de una política ganadera orientada a la exportación.
Mientras algunos, como
Amado Bechara, jefe del departamento de Disfunciones Sexuales de la División de Urología del hospital Durand de Buenos Aires, apuntan que
“el cerdo es poco afrodisíaco, es más bien un alimento pesado, de digestión lenta”, hay quienes siguen pensando que los hábitos de consumo de los argentinos pueden cambiar radicalmente, y no precisamente por una cuestión de paladar.
